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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Santa Burg, hamburguesería

Barcelona como cualquier otra ciudad es permeable a las modas. Sucesivas oleadas han ido perfilando el panorama ¿gastronómico? de la ciudad, vamos a dejarlo en panorama hostelero.



La primera oleada que recuerdo fueron los restaurantes chinos que florecieron por doquier, les siguieron los mejicanos, los japoneses y sus hermanos los chinos convertidos a japoneses, shawarmas que inundan  el Raval, buffets vegetarianos, los vascos con el “boom” de los pinchos en los cuales los palitos de cangrejo encuentran su hábitat natural, el renacer de los restaurantes de hotel, y un largo etcétera.

Todo esto sin olvidar el desembarco de cadenas y grupos hosteleros que “copan” determinados segmentos del mercado y sobre los cuales tengo serias dudas sobre su beneficio al sector y a la gastronomía en general.


Ahora le llegó el turno a la hamburguesa, sobre la cuál se podría hablar largo y tendido ya que podemos seguir sus rastros hasta la época de los romanos, si bien no podemos negar que los padres de la criatura tal y como la conocemos en los tiempos modernos son los norteamericanos.


En un intento de dignificar la quinta esencia del Fast food han abierto sus puertas locales especializados en este preparado de carne picada con más o menos gracia. Restaurantes como La Burg, El Kiosko, El Petit Burguer, Bacoa o el Filete Ruso han basado su oferta en la omnipresente hamburguesa.

Santa Burg, se suma a esta creciente oferta desde hace poco más de un mes. Apuntar que conocimos la existencia de esta hamburguesería vía Facebook y nos decidimos a visitar este pasado sábado. El local ubicado en Sants, en la calle Vallespir, vieja conocida porque en ella se encuentra una de las mejores vinotecas de la ciudad, El Celler de Gélida.


Santa Burg, Hamburguesería


Llegábamos pasadas las diez de la noche, tardaron en recibirnos y tardamos más de treinta minutos en conseguir mesa. El pequeño local estaba abarrotado y las dos personas que atendían la sala, uno en la barra y otro a cargo de las mesas estaban desbordadas. Las disculpas y simpatía de la camarera aliviaron la situación.

2 ensaladas, 6 hamburguesas, 2 bocadillos y 2 frankfurts componen la carta de Santa Burg, además de una serie de complementos para las hamburguesas y del apartado de bebidas, con dos vinos, un cava, refrescos y cervezas, entre estas últimas un apartado de cervezas artesanas que es de agradecer. Postres no hay,  ¿¿??, lo cuál nos extraño mucho.

Las hamburguesas


Santa Deluxe. Hamburguesa de buey de 150g, escalopa de foie, manzana caramelizada y cebolla confitada, esta última se la añadí yo como extra. 8 € + 1 € de la cebolla confitada.


Santa Royal. Hamburguesa de buey de 150g, bacon, lechuga, cebolla confitada, tomate y mayonesa a la mostaza antigua. 6,80 €.
Unas patatas fritas bastante correctas, dos cervezas, un café y dos trocitos de coca de un hojaldre bastante bueno y una crema no tan buena, completaron la “frugal” cena.


Como ya apunté más arriba los postres brillan por su ausencia, si bien los fines de semana según entendí, ofrecen unas porciones de coca de crema para calmar ese deseo incontrolable de algo dulce que muchos sienten al terminar una comida.

Para terminar

Un local agradable, aunque mal distribuido desde nuestro punto de vista, una barra excesiva y pocas mesas, cuando lo que realmente busca la clientela es comer sentado.
Las hamburguesas muy correctas, casi en el punto de cocción en que se solicitaron, pero sin aportar nada nuevo al igual que el resto de la carta. Eso sí, materia prima de primera. Excelente el foie. La carta demasiado escueta a nuestro parecer.
Extraño o poco acertado el hecho de no ofrecer postres, pero sus razones han de tener.
Igualmente nos pareció un tanto raro el escaso personal para un sábado noche, vamos ha achacárselo a la crisis.
Lo positivo, los precios en conjunto bastante ajustados en relación a la calidad del producto y la zona.
Un conjunto bueno, pero con algunos aspectos que nos dejan interrogantes, como los botes de Heinz para acompañar la hamburguesas.
A solventar los tiempos de espera, queramos o no la hamburguesa se asocia con la comida rápida.

Lo desconcertante 

Al levantarme a pedir un café, me encuentro sobre la barra el cuaderno interior de el periódico la Vanguardia, dedicado a las ¡hamburguesas! y en la primera plana una foto de los propietarios de Santa Burg: Alain Guiard i Xavier Pellicer!. Ahora sí que no entendíamos nada, de igual manera que las apreciaciones de más arriba pierden valor y se han de mirar desde otro punto de vista.
¿No se puede prever que apareciendo el Sr. Pellicer en esa foto,el local se llenaría?,  el pequeño caos de la sala se hubiese solucionado con uno o dos camareros de más.


Pero lo que realmente nos dejo descolocados fue el hecho de no poder establecer un vínculo entre la oferta de la hamburguesería y el potencial de un cocinero como Xavier Pellicer que dirige el legado de uno los cocineros más importantes de este país, Santi Santamaría. En resumen continuamos haciéndonos preguntas del tipo ¿encajan bien los botes de Ketchup y mayonesa Heinz, con unas hamburguesas “gourmet”?, ¿ y si además le sumamos a esto el nombre del cocinero que hay tras ellas?. Las preguntas nos asaltan. Pese a todos estos interrogantes la visita mereció la pena.

Precio para dos: 28,65 € 

Santa Burg
C/ Vallespir 51, (Sants) Barcelona
tel 93 676 39 74
Horario:
mar - vie: 13:00-16:00
                19:30-1:00
sáb - dom: 19:00-2:00
http://www.santaburg.com