domingo, 11 de julio de 2010

Restaurante Le phoebus

Restaurante Le phoebus, 3 abril de 2010

De vuelta a Barcelona, tras visitar Toulouse y Mirepoix, la localidad de Foix fue nuestra última parada y noche en Francia; poco antes de cruzar la frontera por Lleida de camino a Vielha. En un pueblecito pequeño, pero como no podía ser menos con su castillo y una vez más dejándonos guiar por “La Michelin”, encontramos este interesante Restaurant, Le Phoebus.

El restaurante se encuentra ubicado en una de carretera que cruza el pueblo junto al río, de aspecto sobrio. Cuenta con una sala de espera y un pequeño bar con una decoración de corte moderno, sin estridencias, al igual que las dos salas que conforman el restaurante, una de ellas en la parte trasera del edificio con unas vistas muy agradables al río.

Los comedores continúan jugando con una decoración equilibrada con toques modernos dentro de un marco clásico muy agradable. Mesas amplias, cómodas y agradables.

La oferta culinaria una vez más basada en la carta y en diferentes menús a 19 (solo laborables a medio día), 29 €, 38 y 56 euros.

Elegimos el menú más económico, 29 € y degustamos los siguientes platos:

Feuilleté de camembert à la crème de roquefort

Effiloché de queue de boeuf aun vin rouge; verrine d’oeuf brouillé aux piquillos

Tournedos de canette fermière aux olives noires, jus corsé au chorizo.

Civet de tripes à ma façon, oignons caramélisés

Réactualisation du pain perdu

Tarte au citron meringuée contemporaine

Fuera de menú:

Fondant Moelleux au chocolat coulant façon after eight

Se sugieren tres postres con cada menú, pero podemos variarlos a nuestro gusto, con un incremento de 3 €, pudiendo seleccionar prácticamente cualquier postre de la carta. La carta de postres a 8 €, por si os apetece un postre extra.

Vinos y demás.

Chateau La Martine 2006, 90% Malbec, 10 % Merlot, 13 % vol. A.O.C. Cahors. Alain Gayraud, 24 €. Rojo cereza picota, muy cubierto. Nariz de baja intensidad, notas minerales, aromas de crianza, regaliz seco. En boca amable, cálido, amplio; postgusto intenso ligeramente amargo. En retronasal vuelve a aparecer el regaliz. Un vino correcto.

Agua BADOIT 1 l, 5 €, agua mineral con gas.

El pan muy correcto, dos tipos, uno similar al pan de “viena” de miga muy esponjosa y húmeda, pero de corteza fina y crujiente. El segundo pan tipo “ciabatta” también con una excelente humedad e intenso olor a levadura.

Aperitivos.

Acompañados de dos Kir Royal, uno de melocotón y otro el clásico de grosella (obsequio de la casa).

Ciruela envuelta en bacón. la verdad este aperitivo, el cuál he de reconocer que me gusta, lo encontré fuera de lugar y desubicado en el contexto del menú. Tal vez es una moda “Revival”, la cuestión es que estaba bueno y me hizo arrancar una sonrisa.

Crema de legumbres con chantilly de azafrán. Una crema correcta algo falta de sal. El azafrán verdaderamente difícil distinguirlo.

Primeros

Feuilleté de camembert à la crème de roquefort. Un hojaldre más que correcto, relleno de queso Camembert y acompañado de una salsa de Roquefort. Guarnecía el plato una brunoise de zanahoria y nabo a la inglesa. Terminaba el plato una reducción de vino dulce. Un plato agradable, que hizo las delicias de mi acompañante, amante del hojaldre y de los quesos.

Effiloché de queue de boeuf aun vin rouge; verrine d’oeuf brouillé aux piquillos. En el plato, a modo de terrina, un rabo de buey al vino tinto, deshilachado y aderezado con alcaparras, cebolla y verduritas. En la parte superior un tomate confitado (muy bueno). Un aceite de albahaca y una reducción de vino dulce acompañaban al plato. Como guarnición un revuelto de piquillos, con la consistencia del huevo perfecta, servido en un vasito. El plato gusto, con el único problema para nosotros que la carne estaba excesivamente fría e impedía apreciar la textura de esta agradable carne. Alguna hojita de cilantro arrasaba también con el resto de sabores, bastante suaves en sí.

Segundos.

Tournedos de canette fermière aux olives noires, jus corsé au chorizo. El magret de pato moldeado a modo de tournedo, fue servido con el punto de cocción solicitado correctamente ejecutado. El pato, terminado en horno iba glaseado con su propia salsa, aceitunas negras y aromatizado con piel de naranja. La guarnición, una cucharilla de verduritas salteadas (zanahoria, calabacín, hinojo, pimiento rojo) muy correctas y unas cebollitas perla glaseadas, en este caso por desgracia, eran congeladas. La salsa ligeramente aromatizada con chorizo, excelente. Destacar una vez más el punto de cocción de la carne, que se solicito "Hecha", y se sirvio perfectamente cocida, pero jugosa y conservando un leve recuerdo rosado.

Civet de tripes à ma façon, oignons caramélisés. Un estofado de tripa en toda regla, acompañado con verduritas, un toque de alcaparras y pepinillo y guarnecido con una sencilla patata hervida. Textura, sabor y ligazón excelentes, personalmente el plato me gusto mucho. Como nota negativa encontrábamos también en el estofado las cebollitas antes citadas.

Postres

Además de los dos incluídos en el menú, solicitamos un tercer postre:

Fondant Moelleux au chocolat coulant façon after eight. 8 €. Un falso “coulant”. excelente bizcocho de chocolate, vaciado y relleno de helado de chocolate y menta. Acompañaba al postre un chupito de crema inglesa aromatizada con Pipermint.

Réactualisation du pain perdu. El pariente de nuestra torrija. Briox, remojado en leche perfumada con vainilla, pasado por huevo y frito posteriormente. En el plato disponíamos de dos tipos de “pain perdu”, uno de ellos el clásico con formato de pan de molde, y otro circular con notas anisadas, que iba acompañado de crema pastelera y de un helado de caramelo. La ramita de menta que decoraba el plato era un tanto exagerada.

Tarte au citron meringuée contemporaine. Otra versión de un clásico. Sobre una ligera base de masa dulce, crema de limón, sobre esta, un sorbete de limón y terminando el plato, un merengue. Una elección que no defraudó.

Cafés y demás.

1 Café solo, 2,50 €.

Acompañando al café, los petit fours, formados por trufas, brownie de chocolate (muy bueno), una galleta de chocolate y una crema de fresa que recordaba en sabor a un “petit suisse”.

Para terminar…..

Podríamos definir a Phoebus como uno de esos restaurantes perdidos, no te imaginas por el exterior ni por el pueblecito lo que te vas a encontrar al traspasar la puerta.

El equipo de sala, atento y muy correcto en todo momento, prestándonos una especial atención tal vez por ser “visitantes”. El servicio en algún momento un tanto lento, pero muy eficiente, 3 personas se repartían 13 mesas, una de ellas un pequeño grupo.

La decoración del restaurante muy cuidada en todos los aspectos, mobiliario, cubertería (muy bonita pero algo incomoda), vajilla, cristalería y mantelería.

Mención a parte la calidad de las cartas, y la originalidad de la de postres a modo de un original tríptico que incluía la carta en sí, los postres de los diferentes menús y la oferta de vinos de postre, cafés e infusiones.

La cocina muy correcta en todos los platos, con un marcado clasicismo puesto al día. Una excelente relación calidad/precio en el menú que probamos, con detalles perdonables como las cebollitas que describo en los segundos platos y un exceso de una reducción de vino que aparecía en los bordes de casi todos los platos. No obstante considero que las presentaciones son cuestión de gustos personales.

No lo dejéis perder si pasáis por esta ruta

Total de la factura: 97,50 €, con un postre extra. Precio por persona: 48,75 €

Restaurant Le phoebus http://www.ariege.com/le-phoebus/

3, cours Irénée Cros - 09000 Foix Ariège-Pyrénées, France

Horario : 12h a 14 h, servicio de medio día
20h à 23 h servicio de cenas
Cerrado sábados medio día, domingo noche y lunes
Vacaciones del 23 de julio al 23 de agosto

Vista de la plaza medieval de Mirepoix, pueblecito cercano a foix

3 comentarios:

  1. Hola, profesor.
    ¿Me puedes alcarar una duda? ¿Qué son esos cordones que decoran todos los platos? ¿La bendita reducción de balsámico? ¿No te parece un verdadero abuso que todos los platos, menos el estofado (porque estaba en plato hondo), llevaran un chorretón de eso? Me da un repelús este tipo de "decoraciones".

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  2. Los cordones que como tu bien dices decoran todos los platos, eran una reducción de un vino dulce, por suerte y fortuna no eran de reducción industrial de Balsámico. Gracias por tu apunte, pues se me olvidó comentar este detalle. Tienes toda la razón en comentar que todos los platos llevaban garabatos, postres incluidos.
    Las decoraciones en general, no son de mi agrado, si bien considero que son correctas nos gusten o no, es un tema muy personal y variable en el tiempo.

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